El estímulo familiar como variable fundamental en el desarrollo de las
capacidades artisticas del niño
La familia es el lugar en donde el niño desarrolla sus capacidades artísticas, estén o no los familiares vinculados con el arte. Leer, bailar, dibujar y cantar en familia son experiencias irreemplazables. Todos tenemos derecho a disfrutar de ellas, aunque esto no nos vuelva artistas, ya que son esenciales para el desarrollo integral.
El ingreso del niño a la escuela no relega el lugar de la familia en ésta formación, sino que lo complementa.
Particularmente la franja de edad de los 4 a los 6 años (en donde, según los especialistas, culmina la “primera infancia”) se presenta como una etapa de mayor curiosidad y descubrimiento, en donde desarrolla el pensamiento simbólico, y con él las nuevas posibilidades de juego.
Es en ésta edad que el niño hace más preguntas, es más inquieto e intenta realizar producciones de arte más acabadas.
La propia identidad y las capacidades que desarrolló entre los primeros meses de vida y sus 3 años se hacen conscientes y se definen en cada individuo. Los niños exteriorizan sus deseos respecto del arte de manera más habitual: cantan y bailan con sus artistas favoritos de la televisión, piden materiales para dibujar o modelar, inventan cuento o situaciones de ficción con sus juguetes, eligen la música que más les gusta escuchar, y piden instrumentos, libros o disfraces para jugar.
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